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miércoles, 4 de marzo de 2009

Acerca de las vicisitudes de la memoria.

Pero la memoria no es un simple frasco en el que caen los recuerdos de las impresiones sensoriales. La Voluntad (el yo) es un filtro CONSCIENTE de las impresiones. No debe confundirse con la noción de represión Freudiana, sino con una incapacidad de observación total. Como no podemos apreciar todas las sensaciones en su totalidad, elegimos las más representativas del momento y les permitimos el ingreso a la memoria. La voluntad es activa en el conocimiento por tres motivos, 1)manipula los valores de las imágenes y de acuerdo a ellas deja en la memoria las más "relevantes" 2) organiza esas imágenes atrapadas en la memoria formando conceptos y 3) manipula los conceptos.

Por otro lado, la diferencia entre mi persona y la realidad (interior y exterior) es un Shock muy duro para el hombre (como ya se había especificado en el post anterior). El hombre intenta adaptarse a esa diferencia por tres formas:
1) Crea un Subyo que es una actuación del hombre, manipulado por la voluntad, una marioneta con parte de las características del hombre y otras características de la realidad. Esto le permite adaptabilidad al ambiente y a su vez, la protección, la permanencia de la Voluntad.
2) La forma "marxista": el intento de transformación de la realidad, para lo cual es necesario previamente la forma 3
3) Crea construcciones de la realidad a partir de los conceptos que extrae de las sensaciones. Estas construcciones intentan interpretar la realidad, son sistemas, como la filosofía, la religión o la ciencia, e intentan ser coherentes con sus principios. Sin embargo, las construcciones (al revés del Subyo) adoptan características del hombre, porque el conocimiento es subjetivo, el hombre participa en el conocimiento e introduce sus deseos en la comprensión del mundo. Porque cuando la estructura está en el proceso de construcción, la voluntad tiene miedo de haberse equivocado y se dedica a encontrar pruebas que verifiquen el supuesto de la construcción, olvidando las excepciones. Esto genera estructuras subjetivas, endebles, sostenidas sólo con la fuerza de la Voluntad que les impide colapsar con la realidad y desmoronarse.
Esto no es el verdadero conocimiento, y prueba la falacia de la búsqueda empirista, porque no es "ver para creer", sino "creer para ver". Esto no es Filosofía (si bien el comienzo de la búsqueda del conocimiento), porque se vendan los ojos para no ver la realidad. Es un pensamiento dogmático (léase ciencia, religión, política, racionalismo, etc.) Necesitamos desarrollar un pensamiento que supere el dogmatismo Fobosófico y las generalizaciones inadecuadas intencionales..

martes, 3 de marzo de 2009

La continuación de la psicología

Quedó implícita en el post anterior la relación entre la Ley de Cierre y la inferencia Cartesiana. Pero pensemos en el concepto de la Ley de Cierre. Según esta ley, cuando vemos un círculo (o una línea) punteada podemos deducir la línea o la forma completa. Ahora, si cada experiencia (experimento) consistiera en un punto, cuando los científicos experimentan una cantidad finita de veces, por lo que siempre quedan huecos. Nuestros experimentos son, entonces, líneas punteadas de las cuales extraemos la recta que supuestamente es una ley. Pero no lo sabemos realmente, porque puede no existir el tramo que une los elementos punteados, o puede ser una línea diferente a la prevista. Este tema lo voy a tratar cuando analice la relación entre la fé y la razón.

Pero bien, tenemos los conceptos, y ¿que son los conceptos? Son impresiones de los sentidos adquiridas en la memoria y reordenadas por la Voluntad en forma de patrones. Hume decía que la substancia no existe porque no la puedo encontrar en ninguna de las impresiones sensoriales. Pero, ¿qué es lo que ata a las diferentes impresiones sensoriales en un objeto sino la substancia, el alma de las cosa? Hume comete un error terrible al decir esto, pero no está del todo errado al decir que no SENTIMOS por completo al alma.
Estos conceptos no son representación cosa (como aseguraba Freud). Es una distinción de cualidades de las impresiones similares. Lo que llamamos "límite", es la distinción de las cualidades del objeto con las del no-objeto (entiéndase el resto). Este límite no es dialéctico (por oposiciones) pero sí dual (limítrofe). La línea que divide los dos campos es frágil. porque el concepto no está atado más que a la memoria existente y puede revisarse ante la nueva experiencia.
Cuando nos enseñan a hablar, no nos es difícil asociar el concepto y la palabra: nos dicen la palabra y nos señalan el objeto. Con esto ya asociamos la palabra con el CONCEPTO del objeto, y creamos lo que Freud llamaría "representación palabra". Las características de las palabras son la comunicabilidad, la aceptación social (la sociedad respalda nuestros conocimientos) y la rigidez y la dureza que imponen a los límites de los conceptos (todos aceptamos la posibilidad de errar en una idea desconocida, pero nadie duda de que "esa mesa es una mesa"
Por lo demás, la lengua hablada es similar al pensamiento, de ahí que la lógica lingüística sea la que regula nuestro pensamiento. La Voluntad trabaja con esos conceptos (ya sean los originarios o los relacionados con las palabras) para formar conceptos superiores (como puede ser una oración en forma de sentencia o un concepto formado por otros conceptos).

Me había olvidado de una cosa. Una de las características más distintivas de la Voluntad es el poder de control sobre su propia voluntad, es decir que no es simplemente "controlar los músculos", sino "poder actuar por voluntad, es decir, no por necesidad".

No termina, pro me canso rápido.

lunes, 2 de marzo de 2009

Un intento de psicología

El hombre cuando nace (o antes de nacer incluso) posee algo que llamaría Voluntad. No Voluntad Shopenhaueriana, sino más parecida al impulso sádico descripto por Freud, el poder de control. Eso, y la memoria (que, al no tener pasado, está en cero, reseteada). Al principio, la Voluntad es universal , es decir, no tiene límites (no es casual que Sócrates proclamara la vuelta al nacimiento).
Pero luego esa Voluntad, ese control del ser humano, descubre su propio límite. Y ahí se introduce en el ser humano el concepto de límite. Este concepto se deduce de dos maneras: por la voluntad coartada (quiero mover un objeto fuera de mi cuerpo y no puedo) y por los sentidos, especialmente el tacto, con el que sentimos superficies ajenas. Tampoco es casual que los sentidos hayan sido parte de las grandes controversias de la historia. Tanto los que los negaban (Platón, los estoicos, Descartes, Espinoza, Leibniz) como los que los apoyaban (Aristóteles, los epicureístas, Locke, Berkeley, Hume y Comte entre otros) han pensado en los sentidos y los han tomado como parte imprescindible de la filosofía. Todo esto sucede por el Shock que ocasiona en el hombre la limitación de la piel y de los sentidos.
Y a partir que transcurre el tiempo (el tiempo es complicado, es mejor dejarlo para otra ocasión) la memoria empieza a ser efectiva. Los sentidos nos hacen ver impresiones anárquicas, en las que la única división el el límite de nuestra voluntad. Y ahí se arma el segundo concepto del hombre (interior-exterior) ayudado por el concepto de límite, que funciona como axioma.
Y ahí es cuando los colores y las impresiones van tomando forma. Esto sucede porque eso que nosotros sentimos se va repitiendo, en forma de partón, y gracias a la memoria y a la Voluntad (que controla y maneja los conceptos de la memoria) se van creando los nuevos conceptos (ser humano, mujer, madre, perro, cara, seño) por medio de inferencias o de la Ley de Cierre de la Gestalt (que son prácticamente la misma cosa).

La cosa no termina ahí, pero es mejor tener las cosas claras.