domingo, 30 de enero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
Borges inventó la cumbia villera
“La señora de Pérez y sus hijas
comunican al público y al clero
que han abierto un taller de chupar pijas
en la calle Santiago del Estero”.
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Antología inacabada de la literatura porno.
Bombón suculento... Bombón casamiento.... La realidad mató a Capusotto
Libros de la quincena
Los cautivos, de Martín Kohan (4.5/5)
Excelente novela, sobre todo excelente primer capítulo (si Kohan me lee -no creo- le recomiendo que lo separe y lo publique como cuento). Debo confesar que le tenía recelo porque mi hermana había leído Ciencias Morales y no le había gustado. Toda la novela tiene que ver con el escritor argentino Echeverría, y las nociones de civilización y barbarie que se manejaban en la época (los gauchos y los indios eran los bárbaros). A veces brutal, a veces histórica, a veces Kafkiana y hasta erótica, muestra en sus dos partes, a personas cautivas, encerradas o perseguidas.
Ella, de Daniel Guebel (4/5)
Ya reseñé El perseguido de Guebel, y le puse el mismo puntaje. Voy a decir las razones: Ellaperdio la fuerte carga de delirio de El perseguido (punto en contra), pero a su vez perdió el chiste algo tonto que tenía la otra, y ganó en sutileza y textura. Si Guebel logra combinar el delirio con la maestría de la escritura de esta novela, va a lograr cosas muy grandes. Muy.
El cementerio de Praga, de Umberto Eco (2.5/5)
Debo decir que Eco me sorprendió para bien, aunque el puntaje sea bajo. Nunca lo había leído. La prosa no es buena, no tiene nada de poesía (ni siquiera de la poesía terrestre propia de la prosa). La historia es compleja pero no juega en contra del lector, una mezcla de El inmortal de Borges (o cualquier cuento del doble) y las versiones delirantes de Aira, con el plus del antisemitismo. Me pareció osado que un autor de Bestsellers escribiera una novela antisemita. Claro que el "prestigio" y el respaldo editorial del autor lo ayudaron.
El cortador de cañas, de Junichiro Tanizaki (5/5)
Relato de estilo clásico, superpone una historia dentro de otra. Cada una es metáfora de la otra: Un obsesionado por la literatura clásica (la literatura es un fantasma del pasado) se encuentra con una verdadera y misteriosa historia fantasmal que cuenta la perversión de un triángulo amoroso. Toda la historia está teñida por una sombría nostalgia por el Japón que seha perdido. Casi un tango nocturno japonés.
Verano, de JM Coetzee (3/5)
Mejor que Juventud, esta novela se basa en un procedimiento interesante: pensar una biografía desde la muerte, y es como si la biografía fueran los fragmentos muertos del Coetzee vivo, lo que dejó en el mundo. O, claro, una novela a medio armar, como si faltara pasarla en limpio. Por lo demás, es interesante la saña del libro hacia su autor. No hay nada más para decir.
Oscuramente fuerte es la vida, de Dal Masetto (1/5)
No me gustó, sinceramente. Creo que no sirve ni como novela histórica. La prosa no tiene nada especial, no hay ni una voz fuerte ni una ausencia de ella. La historia es un simple fresco de la Italia de Mussolini (el dictador Mussolini). No hay ni siquiera nostalgia, es una narración corriente, demasiado corriente. No entiendo cómo ganó dos premios.
Los sentidos del agua, de Juan Sasturain (2/5)
No es una gran novela. La historia es una intriga delirante de apócrifos y pensamientos sobre inodoros, folletines traducidos, planes de conquista franquista y guerrillera argentina, en fin, podría ser el argumento de una buena novela de Aira, pero no lo es. (Lo cual refuerza mi teoría de que la virtud de Aira no está en la novela sino en la prosa con la que escribe). Es interesante cierto pensamiento sobre la "inteligencia del agua", pero no es más que anecdótico. Las citas de la novela (de felisberto Hernandez o de Copi) le quedan grandes. Lo peor de todo es la prosa: ese "argentino canchero" (porteño canchero) que tanto odian los latinoamericanos, inclusive nosotros, los propios argentinos, que no sufrimos más que impotencias.
miércoles, 19 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Libros de la quincena alargada
Libro llano, sin grandes glorias. Hay partes en las que se merece más, como la parte de la pelea entre el capitan(?) y Teresa, o la de la epidemia de viruela, contado, curiosamente, empezando cada capitulo con una letra diferente del alfabeto. La tecnica no dice demasiado. El autor es demasiado indulgente con los personajes, demasiado romántico.
2) Novelas y cuentos I de Osvaldo Lamborghini (NN)
No voy a poner nota a este libro por esta razón: es homogéneo y desparejo al mismo tiempo. Hay partes brillantes y partes que me parecen una estupidez, pero no están separadas, sino que las partes están superpuestas todo el tiempo. Me gusta la digresión, el relato al margen, cierta carnalidad, a veces hasta la interpretación mítica del peronismo. Pero no me gustan varios de los juegos de palabras y el exceso de sexo y el abuso de la política en la literatura. Sin embargo, no sé si podrçia separar las dos cosas, son una sola. Curiosidad: a mí no me gustó demasiado El fiord, texto supuestamente canónico. Me gustaron más Sebregondi retrocede, Neibis, naufragio, Las Hijas de Hegel, Escribir como cualquier cosa, Sonia (o el final).
3) La Araña, de Clarice Lispector (3.5/5)
Novela casi profética, que promete mucho de la autora, con una prosa cuidada y deliciosa, a veces brutal, a veces sofisticada. En el libro hablan de Kafka, a mi me recuerda al Camus de El exilio y el reino, en especial al primer cuento. La historia trata de la intimidad femenina sin ser tonto, la abarca con profundidad. Vale la pena.
4) El frasquito y otros relatos de Gusman (3.5/5)
Gusman se presenta (como Fogwill) como una aplicación y explicación de Lamborghini. Repite muchos de los leitmotivs(?) de Osvaldo, pero sin llegar a los extremos delirantes de éste (punto en contra). Es interesante por ser primer libro: ahí se puede ver todo lo que puede ser: un experimentador, un realista cualquiera, un ingeniero de las perspectivas, El frasquito da para todo eso. En los relatos posteriores se va perfilando, y su prosa es más segura de sí, si se quiere. Los relatos pueden valer más; la novela no llegó a engancharme siempre.
5) Juventud, de Coetzee (2.5/5)
No me convence. ¿Qué le ven al coso ese (sic Onetti)?Me lo vendieron como heredero de Kafka y de Beckett. No lo encuentro. A lo sumo se parece a alguien que está solo, como cualquier escritor. No es que su prosa sea desagradable (me gusta), pero hay algo que no me convence. Igual voy a insistir.
6) El testamento de O´Jaral, De Marcelo Cohen. (4/5)
Me gusto y me pareció prometedor. De estilo Airano y de prosa Saeriana, combina humor con desesperación y la búsqueda de un destino que parece imposible, todo enredado en una trama de espías y de revoluciones dadaístas absurdas muy interesantes. Me siento inhibido porque le puse más nota que a Gusman, y puede ser algo personal. En un momento se cae, pero es una novela de derrumbe espiritual, si se quiere, y la narracion acompaña. Voy a buscar algo más nuevo, nuevas referencias.
miércoles, 5 de enero de 2011
Identidad nacional
(ostentosos catedráticos,
mis propios editores
el vago de Gabo
el mundo de traje y corbata
el mundo sobrio
que resplandece como ácido allá afuera)
que identifique (clasifique, ejemplifique, ejem, ejem)
Qué es el Ser Nacional,
cómo se mueve, si tiene hábitos nocturnos,
si se masturba compulsivamente,
si quiere parecerse a Europa,
si prefiere el jean o las bermudas o la poesía
¿Cuál es el destino de los Argentinos, de los (rima) Jamaiquinos
de los Mexicanos, de los (rima) latinoamericanos?
¡Díganme, poetas del mundo, rásguense sus vestiduras!
¡Estallen los micrófonos de laureles!
¡Explótense los estadios de discursos!
Yo no
poco
callo
insulto:
Digo:
Esto es un Ser Argentino: nada:
Un pedo en un frasco de cristal.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Libros de la quincena
1)El perseguido de Guebel 4/5
Es un buen puntaje. Revolucionario, irreal, exotista, pensante, autoconsciente. Esa capacidad para mutar que tiene la novela la vuelve un experimento fantástico que atenta a todo procedimiento normalizador. Punto en contra: algunas ridiculeces humorísticas, como cuando persigue a alguien con una motosierra y el otro se tira pedos. Es ridículo.
2)Barrefondo de Bruzzone 2/5
Realista ramplona, heredera de un Aira matizado por el mercado, sobrevaluada. Iteresantes descripciones del sol, interesante la vida del piletero, pero nada más. Ni siquiera no cuenta nada, eso sería interesante.
3)El error de Aira 5/5
De lo mejor que leí. Una belleza exótica. Transforma a el Salvador en una selva de plástico en miniatura y crea su verosímil ahí, lo arma y lo desarma permanentemente. Es tan buena que ni me acuerdo de la trama. La prosa de Aira es meditativamente hipnótica.
4) Estocolmo 3/5
Tengo miedo de estar sobrevaluándola. Homoerótica y brutal, relacionada con la realidad chilena, una novela del exilio y de la pasividad. Descripciones interesantes. Puntos en contra: la necesidad de relatar la realidad social de Chile y las realidades digitales. Muy de novato.
5) El animal moribundo de Roth 3.5/5
Hay partes de la novela que son cinco estrellas. Si hubiese sacado todo lo del hijo y de la revolución sexual. La grandeza de esta novela está en el relato de la chica cubana, el sexo y el cancer. Amor y muerte. Miedo y deseo, todo ligado conjuntamente, con reminiscencias a Arlt, un expresionismo brutal que puede aterrorizarlo a uno. Roth no tiene piedad.
6) La banda del ciempiés de Levrero 4/5
Tuve Nick carter en mis manos y no lo leí por prejuicio. Fue un error, veo yo. Levrero dice que esta novela no es literatura, se equivoca. Es autoconsciente, pensante, múltiplemente paródica, de final Unamuniano, que funciona a base de recargadas situaciones, digresiones, sobreexplicaciones. A veces uno ya no sabe qué está parodiando, si son muchos géneros juntos, si es la realidad, si será, acaso, al propio Levrero. Si eso es lo peor que tiene, ¡Qué será lo mejor!
viernes, 17 de diciembre de 2010
Lluvia de aeroplanos en la noche
Estrellas rotas
Todo desbordado como
Si el mundo fuera a caerse de repente
Tensiones desarmadas en
La arquitectura de la batalla
Acá,
Desde el techo que mira hacia la muerte
Hacia la gangrena de los fuegos de artificio
Hacia los aviones que caen, fuego, gritos
Desarmados por la noche
Pirotecnias asesinas
Juegos consumados
Olor a carne quemada
Acá estamos, por primera vez
Los fuegos de artificios por la hermosa Berlín
Linda niña,
Hermoso cuadro pintado por los óleos oscuros
Pinceles recargados de sombras
Trazos gruesos, desbordados, opresivos
Vos y yo, sobre el techo de tejas
Y el lento fuego aplastado en un manchón inverosímil
Como una furia erizada, toda vibra, toda inestable
No en el centro; una fuga hacia un costado
Hasta volverse un hilo rojo
Que desfallece hacia un costado
En lo negro
Grietas de tinieblas grises
Nubarrones en Berlín
Sobre nosotros,
Con los ruidos de los aviones
Sin música, sin sinfonía de realidades
Ruido puro, aviones van y vienen
Ráfagas de balas, explosiones alternadas
En un desorden abrumador
Sordera en los oídos
Ritmos truncados
Sin saber si el próximo
Es uno;
El próximo en saltar por los aires
Y convertirse en carne carbonizada
(¿Romántico, no,
Belleza berlinesa?)
Y nos miramos
Y nos besamos en medio de la balacera
El aire turbio, destajándose a cada bomba
Como si fuera la última vez
Porque estamos al borde del abismo
Un segundo y caemos muertos
Y somos perdidos en la historia
Que quede este beso, impresión densa
Este beso y el fuego quebradizo
Que se convierte en poesía
Al infectar nuestros riñones
Nuestros estómagos e intestinos
Llamas secas, goteando sobre nuestros
Cuerpos, casi deshechos, vueltos cenizas,
No, todavía no, todavía queda algo de tiempo
Una agonía ardiendo dentro de los ojos
Apunto de partirse
En puchitos de palabras
Adelantando la destrucción
Beso, techo, aire, fuego
Sueltos,
Berlín rota,
Rendida
Al fuego.
viernes, 10 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
Empezando
El ser humano es el conjunto de intersecciones entre el ser y el no ser.
jueves, 2 de diciembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Estado de las cosas presentes
martes, 23 de noviembre de 2010
Proyecto de novela (esta vez, real)
Estoy a punto de escribir una novela -a punto de empezar a escribir- la mejor de todas. Llevo como lema la frase la siguiente siempre es la mejor. No es por vanguardia, es más una forma de seguir viviendo. No sé hasta cuándo lo voy a sostener porque
Y a veces dicen que los escritores tenemos un don -el don de la palabra. La frase es lo más estúpido que leí en mi vida (aunque mi vida es tan corta... cómo decirlo... nene de pecho... úteros blandos... firmes labios de sexo... en fin... siempre encuentro frases más pelotudas de mi vida, todas son frases más pelotudas de mi vida): el poder escribir no es un don. En todo caso el don es el ocio para escribir. Escribir bien es tan útil para el escritor cmo cazar mariposas. Incluso el "poder escribir" es nocivo. Apuntes: Beckett, Kafka, Borges, ir en contra, siempre en contra
y tiene nombre de número, de número imaginario, tal vez, quién sabe. Muy metafísica, total, novela impermeable y esponja
en suma:una cagada.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Proyecto de novelas
epifanías se tienen y no que las epifanías lo tienen a uno
o que somos los pretextos para que las epifanías ocurran)
sobre la novela del futuro
novela: palabra vulgar, desabrida, filistea
hilachas de la literatura
contenedor de desperdicios de las artes
mamotretos deformes que se desarman a los ojos
y sentí la necesidad
(la palabra sentir es compleja
sentimos sin saber lo que sentimos
en la maraña de sensaciones sin nombre
como golpes intuitivos, como misterios, como violines desafinados de intensidad creciente)
de contar, brevemente, en un poema
en un poema, para evitar el absurdo
de hacer una novela que cuente mis deseos de hacer una novela
y que no sea finalmente la novela que yo quería escribir
y que nunca, nunca voy a escribir
porque aunque pudiera, aunque esta enfermedad me dejara unos meses más
(inútil describir el frío de cuchillas en el estómago, las fiebres insoladas
en la cabeza toda rapada y zurcida, el batón desnudo que me envuelve,
la impotencia, la impotencia de mi cuerpo y de la palabra)
no podría sino hacer esta lista mediocre y ausente:
1) Una novela mediocre, nada memorable, que intente perderse en el olvido
2) Una novela sin personajes, al menos, no humanos, o no "humanos"
3) Una novela sin tramas, pero no "sin tramas", eso es un eufemismo
de mediocres que arman tramas desarmadas
delirantes
vacías
no
al contrario
matar toda trama posible
4) Una novela abstracta, sin nada que contar, sin narrador, sin lugares o tiempos
5) Una novela sin autor (gracias a Dios), sin lectores o críticos.
6) Una novela sin descripciones, sin pensamientos interesantes, sin diálogos
7) Una novela geométrica, hecha de figuras abstractas, de blancos y de negros puros
8) Una novela tan invisible que no se pueda llamar "lo invisible" o "invisible"
9) Una novela que no tenga palabras escritas
10) En fin, una novela que no pueda ser escrita nunca.
El final: imposible
Escribirla; sólo hay intentos mediocres
Propongo uno:
Dobla arista negro sobre blanco sin amalgamar sonriendo simbiosis gris cruzando cuadrado inmaduro reblandecen risarisarisa triángulos filosos ladran perro dedo en la llaga tortura suplicio de arista sombra sombra sombra sin hombre sin agua
No;
no hay forma
Ni de acercarse
las palabras son burdas, son sueños que no se pegan
al frío gelatinoso de la novela
La única manera de que yo pueda nacer
(a medias, siempre se nace a medias
como las palabras, aborto de símbolos)
es inventar un yo
(Gernarion Groisson, supongamos, o algún nombre parecido)
introducirle, como una sensación o una epifanía
(invento, artilugio de la invención)
y, a punto de morir
-porque va a-
obligarlo a escribir un poema
que empiece con "yo tuve una epifanía"
Y que cuente
algo más que nada
una metáfora de mi no existencia.
